lunes, 30 de diciembre de 2013

Vitale y sus orientaciones


Escribe Carlos Amador Marchant

En 1999, en las « ediciones Alerce Oreste Plath », de la Sociedad de Escritores de Chile, apareció un ensayo denominado « Medio siglo de discriminación al pueblo mapuche ». El texto en cuestión fue ganador de ese certamen. Su autor : Luis Vitale.
Vitale abarcó temas diversos en sus estudios e investigaciones, fundamentalmente aquellos que tienen que ver con americalatina y los vacíos en cuanto a miradas, los pueblos y su rol, la identidad, los mitos « fabricados ».
Precisamente en este libro que acabo de citar el autor hace hincapié en el « descubrimiento de América », nombre que califica como un encubrimiento de la historia. Afirma férreamente que milenios antes de la llegada de españoles y portugueses, los pueblos originarios tuvieron toda una cultura forjada y que no es difícil de detallar.
Por otra parte y como ya es de dominio público, el historiador confirma que los verdaderos descubridores del continente americano son en estricto rigor los propios hombres y mujeres que cercano a los 50.000 años atravesaron el estrecho de Behring, el mismo que tiene cerca de 80 kilómetros de anchura y una profundidad de alrededor de 50 metros. Estos aventureros provenientes de Asia aprovecharon, según la mayoría de los estudios, uno de los últimos períodos glaciales sobre el planeta y que es conocido como Würm, donde ambos continentes quedaron unidos en una especie de puente. El mismo culmina con el Holoceno que viene siendo el fin de ese período que dio la ocasión casi bíblica para que los hombres entraran y avanzaran hasta ir poblando suelo americano. El Holoceno se produjo hace aproximadamente 12 mil años y con él nuevamente queda cerrado el paso, aumentando el nivel del mar, dando origen no sólo a lo que hoy es el estrecho de Behring, sino a la separación de Indonesia, Japón y Taiwan de Asia, el Reino Unido de Europa, entre otros.
Hoy por hoy la ingeniería pretende unir de nuevo estos continentes, ahora sin períodos glaciales, sino más bien con el ingenio y la proeza del hombre mediante un puente de magnitudes gigantescas.
Cuento aparte, lo extraordinario de Vitale en este estudio es que se centra en la llegada de los españoles en 1492, entrelazando historias y civilizaciones, comparando la que ya se encontraba establecida en América por miles de años, en relación con Europa. Entra en cólera el historiador al sólo traer a colación que muchos otros de sus colegas han tratado a nuestros aborígenes de una manera bestial, incluso expresando que vivían en la prehistoria.
Para dar prueba fehaciente de estas atrocidades expresivas, actualiza los adelantos en la alfarería, el regadío de artificio, la cestería y la metalurgia, esta última centrada, por ejemplo, en los guairas, es decir la invención de los hornos de fundición y que desembocaron en la técnica de la soldadura, aleación de casi todos los metales a excepción del hierro. Los mixtecas y zapatecas se han consagrado como los mejores orfebres en el continente, pero no sólo acá, sino en todo el mundo, según lo grafica Alfonso Caso. Más aun, en el siglo XVI el artista plástico Alberto Durero se extasiaba al observar los tesoros que Hernán Cortés entregó al rey Carlos V : « En mi vida no he visto nada que de tal modo alegrara mi corazón...objetos artísticos que me han dejado atónito ante el talento de esa gente de tierras lejanas ».
Pero esto no termina acá, y por cierto justificada entrada en cólera de Vitale, puesto que los llamados a engrosar los terrenos de la prehistoria fueron capaces de crear el número cero (maya) diez siglos antes que los del viejo continente, además de aplicar los estudios sobre astronomía, levantaron ciudades como Tenochtitlán habitada por más de medio millón de seres. Tampoco podemos dejar de lado Machu-Pichu y las pirámides del Sol y la Luna, entre otras. Estamos, en consecuencia, hablando de una civilización que dejó legados imperecederos.
Luis Vitale, en este ensayo se encomienda al tema mapuche, por eso el título de este trabajo que deja al descubierto un sin fin de episodios que siguen sin resolver, o que la historia no ha querido, en su real dimensión, mirar con ojos certeros.
La cultura mapuche, si bien es cierto no alcanzó los niveles de desarrollo de otras sociedades americanas, se destacó por su trabajo agrícola, textil y alfarero. Además tuvieron un acercamiento notable frente a la naturaleza, una relación con el ambiente y los milenarios bosques del sur chileno. Tampoco hay que dejar de lado el conocimiento metalúrgico, la producción comunal. Vitale critica una serie de denominaciones que fueron aflorando y quedándose con el tiempo, sopesando incluso el tema de la identidad que está arraigada en todas las controversias que ha enseñado la historia. La codicia por el oro de los extranjeros, el deseo tenaz por el exterminio que le valió la muerte en circunstancias terribles a Valdivia, la usurpación de las tierras, la introducción del alcohol entre los aborígenes, la mal llamada Pacificación de la Araucanía, en fin. Pueblo gallardo que sin ser eminentemente guerrero defendió y defiende sus tierras y su cultura por más de quinientos años, y ocho levantamientos que hicieron escribir crónicas y poesía notables. Acá hay un tema que lleva a reflexionar no ahora sino que en todos los tiempos. La identidad es algo que siempre me ha apasionado, y este ensayo de Luis Vitale nos lleva a esto, a mirar incluso el racismo imperante, el asunto de mentiras piadosas en donde por un lado se enloda a un pueblo y por el otro, en circunstancias específicas, se les valora. Ejemplo de esto, en la Guerra del Pacífico, antes y después de las victorias, se les inculcaba a los soldados sobre la sangre gallarda de los araucanos. En más de otras, se les carcome con feas palabras como “indios flojos y borrachos”. Esto ha conllevado, al mismo tiempo, a ser un país, una sociedad sin raíces y por ende, sin identidad. El alejamiento de nuestros ancestros nos ha otorgado la terrible e impiadosa expresión de no querernos. Ejemplos de esto hay muchos, en lo social, en lo político y hasta en lo deportivo. ¿Quién se puede querer si no conoce sus raíces?. Ha sido la gran equivocación de todos los tiempos.
Pero de este asunto se podría hablar por varias y cientos de páginas.
Lo cierto es que Luis Vitale, historiador argentino nacionalizado chileno y con más de cien textos y estudios realizados al paso de su vida, se nos fue de esta tierra el pasado 27 de junio.
Tenaz y en consecuencia aguerrido en sus posturas e ideas, Vitale siempre se manifestó contrario a las usurpaciones, opresiones, y acompañó a la gente por muchas décadas.
Nacido el año 27 del siglo pasado en el país trasandino, se acercó a Chile para ejecutar una historia comparada sobre nuestro territorio y Argentina y se quedó desde el año 1954 acá, tras enamorarse de una chilena. Y como tal, también sufrió muchos sinsabores en nuestro suelo por sus ideas : torturas y cárceles. Exiliado en Venezuela, regresa después del año 1990.
Fue profesor y recibió reconocimientos en distintas universidades del mundo.
Este ensayo nos hace reflexionar y lo trajimos precisamente para eso,
para reflexionar.
Virginia Vidal, quien conoció al autor, dice : « Más de cien son los títulos capitulares de su vasta obra; a ellos deben sumarse —porque los redactó con la misma acuciosidad, rigor y pasión— un número incalculable de opúsculos, folletos, manuales, trabajos de divulgación, en fin, repartidos con generosidad entre sus alumnos e integrantes de organizaciones populares. Todo sin olvidar uno de sus amores primeros: la música en general y el tango y la cumbia en particular en cuanto son expresiones directas de la cultura popular de nuestras sociedades.
Vitale murió el domingo 27 de junio; lo velaron en la Sociedad de Escritores de Chile —lo que honra a esa institución—, puesto que no existe en Chile un movimiento obrero para reclamar y despedirlo como se merecía. Gran lector y amante de la poesía —escribió una Sociología de la novela—, se sentirá orgulloso de zarpar a la mayor de las distancias desde la SECH.
Sus amigos lo echarán de menos. Su legado no será en vano. El resto, la razón y la descripción de sus tareas, llegará con el tiempo”.

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