domingo, 14 de mayo de 2017

LOS FIEROS POETAS Y EL PARNASO





Escribe Carlos Amador Marchant

Los poetas se encuentran en cualquier sitio de esta u otras generaciones. Hay algunos que son parte de ellas y otros que aparecen de la noche a la mañana y, por consiguiente, no son situados, ordenadamente, en estos grupos. Lo cierto es que los poetas vienen a este mundo a pensar, y lo hacen desde la calle. Pero también compiten. Se hacen de espacios en la ciudad, en cafetines, discuten de esto y lo otro y en ocasiones, en muchas, se insultan y terminan odiándose entre pares.
La vida de la calle y la sociedad se tornan injustas con los poetas. Pero lo cierto es que estamos en un mundo injusto, nos desarrollamos con reglas y leyes que no nos acomodan.
En mi paso por distintas ciudades de Chile, son muchos los hombres que han elegido este camino. No sé si decir “elegir” o venían con este envase. En sus casas, de acuerdo a muchos testimonios, se les dijo, se les replicó que desistieran de esta idea “bestial-inhumana” de seguir escribiendo poesía. Pero no hicieron caso. La expresión: “vivirás en la pobreza” está en todos los poetas y la acuñan como golpe al mentón desde tiempos juveniles.
Por otra parte entrar al parnaso de élite no es cosa fácil. Me refiero a esos encuentros, por ejemplo, donde dialogaban Borges-Octavio Paz o el propio Alvaro Elizondo, los tres fallecidos, y en donde usaban temáticas profundas y al mismo tiempo convexas como tiempo, palabra en el más estricto rigor de pasado, presente, futuro y donde el hombre en su fragilidad de búsqueda de eternidad cae, simplemente, fulminado. Entrar a este grupo sin ser un pariguayo no es cosa fácil. Hay que estar muy preparado. Pero pongo este ejemplo como uno entre miles.
Neruda, por su parte, trató de ser lo menos elitista en su imagen externa. Se adelantó a los “pelambres” y se autocatalogó antes que lo señalaran con el dedo. De hecho causa sorpresa la cantidad de misivas recibidas tras el otorgamiento del Nobel de Literatura, donde más allá de partidos políticos felicitándolo, la masa en general, también recibió cartas de hampones y ladrones comunes desde las cárceles de la época. Él, fehaciente, se adentró en temas más terrenales. La admiración fue total.
Pero no es agradable ver semblantes de poetas en contradicciones. Hay aquí un tema (fuerte tema) de ego. Los escritores se preparan, sin duda, para entrar a la arena. Hay un coliseo que los observa, que grita, que guarda silencio, al menor o mayor ruido de ridiculez. Hay quienes leen hasta altas horas de amanecidas, comen poco, no les interesa el vestuario, parecen alimentarse de letras, de ojeras, de trasnoches. Hay que tener mucho cuidado con las palabras: el poeta escucha, observa, no mueve, a veces un dedo, pero observa, guarda profundos silencios, y critica.
En tiempos de mi adolescencia le preguntaba a Oliver Welden, poeta radicado en España, en los pasillos de la ex Universidad de Chile en Arica: ¿Qué es un poeta?. Y él me respondía: “Un disconforme”, graficando visión más de mundo, de tierra, de caminos. Por cierto hoy por hoy hay millones de éstos, salen de cualquier lado. Pero no son todos. En el mundo actual pareciera que quien publica un libro de versos es poeta. Y hay millones de libros que se editan diariamente.
El escritor-pintor Adolfo Couve, antes de suicidarse en Cartagena (Chile) en el año 1998, dio a conocer en entrevista su admiración a ellos, a quienes consideró seres inteligentes y no se imaginó el yo interno de éstos frente a una concepción llena de conflictos. En la ocasión Couve señaló que ciertos artistas son elegidos por seres superiores: “Los eligen, saben que éstos son vulnerables al dolor, al sufrimiento intrínseco”.
Pero los poetas, como todo proceso de vida, compiten y se agreden. Son repetidas y hasta aburridas las citas de pleitos entre Neruda, De Rokha y Huidobro. ¿Quién escribía mejor? Era la pregunta del momento. ¿estarán conversando este mismo tema en la otra vida?. Jorge Luis Borges, por otra parte, en más de una ocasión pidió en sus entrevistas no le citaran a poetas vivos. Sólo se permitía hablar de los que ya habían fallecido.
La vanidad de muchos es llevada en las solapas del día. Cuando se reúnen en cafetines, en bares, se observan, se olfatean, ríen, pero tratan de no rasguñarse. Parecen leones mansos mientras nada ocurra a su alrededor, pero siempre están al acecho. Ni se le ocurra a alguien hablar mal de algún poeta que cuenta con la admiración de todos los contertulios. Es mejor que escape.
El poeta Renán Ponce, de creación más local, proveniente de Quebrada Alvarado, dos años antes de fallecer en 2016, estuvo un mes compartiendo la casa. Entre las innumerables anécdotas de campos y huasos, siempre manifestó un alejamiento e ira hacia un poeta. Hasta el momento de su muerte no pudo perdonarlo. Ponce, alcanzó a editar seis libros y tenía predilección por hablar en primera persona. Era auto referente. Fueron pasando los años, y si bien la poesía de Ponce no es mala, siempre discurseaba los mismos temas: lejanas personas que había conocido y que hablaron bien de él, menciones en algunos concursos, etc. Tuvo la mala suerte de conocer al también fallecido Aristóteles España (1955-2011) de una mayor trayectoria, y ahí quedó la escoba.
Se reunieron en un café de La Serena después de una Feria del Libro. España ofuscado por la forma de ser de Ponce, le gritó con vozarrón: “De qué hablas tú, si a ti no te conoce nadie”. El poeta de Quebrada Alvarado, quien al margen de su metro noventa de estatura, guardaba mucho de humildad, se levantó de la mesa y se alejó sin decir palabras. Eso no se lo perdonó jamás. Como Aristóteles España murió cinco años antes, al enterarse del fallecimiento guardó silencio, absoluto.
Y la poesía sigue su curso. Si bien hoy se está incorporando la publicación digital y el papel se pierde en la selva, los poetas siguen naciendo como un cuento del nunca acabar. Bares y cafetines en Valparaíso, se repletan de estudiantes universitarios que más allá de hablar de temas de la universidad, se vinculan con artistas de la palabra. Quienes pasaron el medio siglo de vida y pensaron que después de ellos moriría la poesía; no imaginaron jamás que nóveles escritores aparecían y saltaban como pulgas en corrales terriblemente poblados.



COMENTARIOS SELECTOS SOBRE MATERIAL DEL BLOG


Sobre Alicia Galaz Vivar y Oiver Welden:

"En su artículo de revista Trilce, Carlos Amador Marchant recuerda haberlos despedido el día de su partida. Escribe que si Alicia se hubiera quedado en Chile habría sido testigo incrédulo de la destrucción de toda iniciativa creativa".

Carlos Amador Marchant escribe blogs impresionantes.

Robert Cowser,

Profesor Emérito, Universidad de Tenesí (Estados Unidos).




Noviembre-Diciembre 2014.-





Carlos Amador Marchant es uno de los más importantes poetas de su generación. Su poesía refleja un tiempo histórico con hablantes desesperados que buscan una salida en diversos tipos de túneles, los del alma y aquellos que la historia tiene oculta en sus bibliotecas ancestrales, en lo más profundo de la memoria de nuestro pueblo.

Aristóteles España
Octubre de 2008
(sobre el libro "Hijo de Sastre")


Sobre ballenas y un libro:
"Estimado amigo Carlos Amador Marchant: agradezco emocionado la mención que haces de mi novela en tu bella y emocionante crónica. Un fuerte abrazo desde España".

Luis Sepúlveda (escritor)
24 de julio de 2010 15:03

Sobre ballenas y un libro: "Estimado Carlos: Gracias una vez más, por cierto, tu blog es uno de los pocos que merecen llamarse literarios. Es sencillamente muy bueno y tus crónicas son estupendas. ¿Las tienes reunidas en un libro de crónicas? Es un género que se pierde con el tiempo. Un fuerte abrazo desde Gijón, Asturias".

Luis Sepúlveda (escritor)
26-07-2010

Crónica "Dame de beber con tus zapatos". Luis Sepúlveda (escritor) dijo... Querido amigo, como siempre disfruto y me maravillo con tus crónicas. ¿Para cuando un libro? un abrazoLucho
(Gijón-España) 10 de julio de 2011 15:25

Sobre Ballenas y un libro: Fuertes imágenes de una historia y una matanza, y de un lugar, que sobrecogen. Con pocos elementos, pero muy contundentes, logras transmitir una sensación de horror y asco que no se olvidan. He estado en Quintay varias veces, y sé lo que se siente al recorrer las ruinas de la factoría; mientras uno se imagina los cientos de ballenas muertas infladas, flotando en la ensenada, en espera del momento de su descuartizamiento, antes de ser hervidas en calderos gigantescos e infernales, para extraer el aceite y el ámbar, tan apetecidos por la industria cosmética en el siglo XX , así como lo fue (el aceite) para el alumbrado callejero en el siglo XIX... Crónica muy bien lograda. Un abrazo.

Camilo Taufic
Santiago de Chile. 27-07-2010

Sobre "Los caballos y otros animales junto al hombre": Tus asnos, caballos, burros y vacas son otra cosa, por cierto, tan cercanos al hombre, tan del hombre. Te adjunto una vieja fotografía de dos palominos que tomé en las montañas de Apalachia, en Carolina del Norte, allá por el año 1983. Encuentro interesante y muy amena la manera en que hilvanas tus textos, siempre uniendo al tema alguna faceta literaria o cultural (en este caso, Delia del Carril, Virginia Vidal, Nemesio Antúnez, Santos Chavez). Hace tiempo te dije que no desistieras de tus crónicas, que van a quedar, y mis palabras fueron corroboradas recientemente por Lucho Sepúlveda cuando él te escribió a propósito de tu artículo Sobre ballenas y un libro: "Estimado Carlos: (...) Tu blog es uno de los pocos que merecen llamarse literarios. Es sencillamente muy bueno y tus crónicas son estupendas. ¿Las tienes reunida en un libro de crónicas? Es un género que se pierde con el tiempo. Un fuerte abrazo desde Gijón, Asturias. Lucho". Y eso digo yo también, que tus crónicas son estupendas. Te escribe desde Benalmádena, Málaga:

Oliver Welden (poeta)
21 de agosto de 2010


Sobre "El corcoveo de los apellidos..." ¡Notable, muy bueno! Escribir sobre la configuración de su nombre, con esa transparencia en el decir es algo que se agradece, precisamente en un pequeño universo donde lo que más pareciera importar es "el nombre". Además, esas referencias a los escritores nortinos siempre son bienvenidas, pareciera que no siempre ellas abundan en la crónica y crítica nacional.

Ernesto Guajardo
(Valparaíso-15 noviembre-2010)

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En torno a "La sombra de Adolfo Couve sobre Cartagena"

Gracias Carlos por el envío. Gesto muy noble recordarlo y dirigirnos a él, con su obra y vida... Adolfo no recibía el Amor, de cualquier manera hubiese sido feliz, era bello por dentro y por fuera... Su muerte me hirió mucho.

Saludos
Alicia Dauvin del Solar
(abril-9 de 2016)

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