viernes, 29 de agosto de 2014

COMPARTO ESTA CARÁTULA CASI HISTÓRICA



El año 1977, cuando recién flameaban mis 22 años, es probable que con esta carátula diera inicio a mi tronchado camino como escritor. Creo que “tronchado” es una palabra muy fuerte. Sí, porque, como lo he dicho en otros escritos y presentaciones de libros, los caminos de un hombre de la palabra escrita, no necesariamente deben transformarse en “carreras locas”. En esos tiempos juveniles el slogan era: “es mejor un libro bueno a cien malos”. Hoy, en medio de la selva librera, me quedo con la expresión: “es mejor seguir escribiendo y tratar de ser lo menos malo posible”. Al observar esta portada de “Pisando Tierra” realizada casi artesanalmente por mi hermana Jéssica, que ayer cumplió, precisamente, 55 años y quien, además, desde hace un tiempo batalla con hidalguía con un cáncer de los mil demonios, recuerdo el ímpetu y la alegría por publicar de esos años (a ella la saludo y abrazo como siempre, con el amor de siempre).
Hoy conservo, a diferencia de mis primeras etapas literarias, ese deseo de seguir escribiendo hasta llegar el momento de partir. Y nunca ha sido mi afán golpear puertas de editoras. No ha sido mi gran desesperación. Más bien me he desesperado cuando se me han escapado los deseos de seguir en la escritura. Lo cierto es que al mirar esta carátula retorno a una serie de ideas distintas. A la luz de esos días que siguen vigentes, pero con mirada más cauta, por cierto.


Escrito por Carlos Amador Marchant, el viernes 29 de agosto de 2014, en Valparaíso-

1 comentario:

  1. Me encantó, Carlos, y comparto plenamente la nostalgia y emoción.

    Saludos.

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