sábado, 23 de julio de 2016

¿LOS POETAS CONVOCAN?


Siempre me llamaron la atención las lecturas poéticas. Pero no me llamaron la atención porque sean extraordinarias, más bien por su escasa convocatoria. En ocasiones, muy joven aún, siempre me pregunté por qué los cantantes convocan a tanta gente y los poetas no. Me hacía imágenes a la inversa y veía a los poetas exponer en grandes coliseos y aclamados por el respetable. Pero la realidad era y es otra: estos artistas que escriben para abajo (como decía Parra) no atraen público, salvo si es reconocido en todos los recovecos, y por qué no decirlo, hasta en las alcantarillas. Neruda, por cierto, se las arreglaba para esto.
Navegué en mis constantes atrofias y llegué a decirme que los poetas no debieran subirse al estrado a exponer sus trabajos. Es mejor que éstos sean leídos en el formato papel, en la tranquilidad de una tarde sin ruidos. Degustarlas en el formato libro y quedarse navegando en esas aguas de investigación que al final jamás descubriremos.
No recuerdo a la fecha cuantas veces acepté leer en público. En el norte, sur, este u oeste. En el centro, es decir, en Santiago, en el gran (¿por qué le llaman “gran”?). Y es mejor no recordarlo, porque la cantidad de público asistente no es tan digno de recordar. He visto, por otra parte, a otros poetas que arreglan equipajes, usan sus más atractivas vestimentas que los hagan ver como hombres extraños, y llegan al recinto, y esperan más de media hora (por si acaso) a ver si aparecen una o dos o tres personas más, pero al final culminan resignándose a leer entre tres o cuatro dormilones ciudadanos que se enojan consigo mismo por haber asistido. Otros (más pillos), sin embargo, llenan salas porque se preocuparon de invitar a la mamá, a la hermana, al tío, al vecino, al almacenero. En fin.
Pero lo cierto es que la realidad se manifiesta de esta manera: los poetas no convocan.
Tengo (guardo) muchas anécdotas de la etapa veinteñal. Lleno de ideales buscaba auspicios en grandes empresas y los descarados gerentes de entonces me miraban con ira preguntando y diciendo: “señor Marchant, nosotros trabajamos para ganar dinero y ayudamos a quienes nos generan dinero. Dígame usted: “si viene un cantante de moda que me lleva veinte mil personas a un recinto y luego viene un poeta que escasamente convoca a treinta pelagatos...¿a quién cree usted que auspiciaremos?”. Salía del edificio escupiendo.
Pero: ¿los poetas son aburridos?..¿aportan?. Lo primero me queda claro: los prefiero en formato libro, salvo que sean realmente extraordinarios. Lo segundo es más que real; los verdaderos poetas son seres inteligentes, y como tal, son más que necesarios en este mundo mal constituido.
Sin embargo, de algo debemos estar seguros: “la culpa no es de ellos, la culpa no es de lo aburridos que sean o no sean, más bien la culpa la tiene el sistema que interpuso el hombre para dar prioridad a los valores. Y en cuanto al tema de las valías, acá todo marcha al revés. (carlos amador marchant)

1 comentario:

  1. Muy interesante este tema, sin duda; me lo he planteado muchas veces y, como a menudo, no consigo llegar a conclusiones exactas. Por un lado me causan alergia el plantel de "poetas" arrogantes, perfil treintañero, alguna carrera universitaria, jactancia y absoluta arrogancia al establecer la definición de "poesía" y la vivencia poética. Suelen despreciar con ingenio lingüístico cualquier forma que no sea la propia, cualquier sistema creativo que no sea el propio, aunque, obviamente, dicen no ser poetas por no merecer el término y encuentran imposibilidad en escribir diariamente por ser lo profuso, según dicen, incompatible con la calidad. Este sector me da una alergia tremenda, imagino por ser más amiga del diálogo, la duda y la construcción que de las verdades absolutas. No me da la cabeza ni el corazón para esos menesteres. Después, durante estos siete años en Buenos Aires, siendo natural de Barcelona, conocí formas de poesía oral que si bien no todas me gustaron, reconocí que "llenaban locales", muchos locales. Martes, sábados, ... ha sido muy interesante ver a muchos cachorros de entre veinte para arriba incluir en su presupuesto de sábado noche un vino y un libro. La poesía oral catalana en ese sentido es mucho más intimista y con otro formato (si me permites te comparto un enlace que espero disfrutes). He tenido el gran placer de poder entablar amistad y participar de "ciclos poéticos" (como así les llaman) con poetas de diferentes estilos, más de sillón y atril, o de escenario y griterío. En todos pude ver la poesía, en todos aunque no en todo. Creo que el excesivo purismo o la resistencia a nuevas formas es lo que relega a la poesía a un público que siempre tuvo, pero que, dada la sociedad que genera este sistema, no es la mayoría abrumadora que hace fila para entrar al cine. No digo que todo sea reciclable y vestido empresarialmente para generar un resultado, lo que digo es que hay que estar abierto a experimentar la vivencia poética desde muchos lugares. La pobre Abramovic fue muy incomprendida y hoy un icono, en lo particular, he tenido el lujo de presenciar varios de sus "ritmos" y también hace un par de años aquí en Buenos Aires y, sencillamente, expande dimensiones. ¿Es eso poesía?, habrá quien diga que no, que la poesía es un género literario y que es el arte de decir todo con lo mínimo; habrá quien diga eso, tal vez sea así. Yo lo entiendo más como una mirada y una conexión al mundo que no se elige; se trabaja, se estudia, pero no se elige. Es morir muy a menudo y mucha soledad, pero no es sólo un género literario; eso pienso.
    Nada, que espero no haberte aburrido mucho. Te dejo uno de mis slamers preferidos de la tierra, Marçal Font, ojalá lo disfrutes
    https://www.youtube.com/watch?v=_aro19TKtyg

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