miércoles, 26 de octubre de 2016

LAS INCERTIDUMBRES DEL METRO TREN VALPARAÍSO-LIMACHE


En este día (de) miércoles sucedieron muchas cosas desde el momento en que pisaste las calles por la mañana. Para rematar, al regresar a casa te encontraste que todos los tiestos de basuras estaban intactos. Los municipales ejercían un día de paro. Mañana, dicen, será la locomoción colectiva. Pero no sólo eso; al caminar por cada recoveco, aparecen frente a tus ojos letreros diversos, diversos letreros, alusivos letreros que dicen, que explican, descontento. Hablan de abusos, hablan de sueldos míseros. ¿Esto ya parece cantinela?. Lógico.
Para colmo te encontraste luego en este día (de) miércoles, que el metro-tren Valparaíso-Limache hace subir gente en la estación Puerto, en la estación Bellavista y al poco andar, luego que todos habían cancelado sus tarjetas de ingreso, las hace bajar en la estación Francia porque a un paso, en la Caleta Portales “estaba la escoba”. ¿Qué ocurría allí?. Pues una protesta, una protesta de los pescadores artesanales. Toda la caleta estaba rodeada por la fuerza represiva de Carabineros: humo, mucho humo, gases tóxicos, pequeñas explosiones, en fin.
El mundanal que fue bajado en la Estación Francia era toda gente que se dirigía a sus lugares de trabajo y, por cierto, los alegatos fueron feroces. Muchos pidieron devolución de pasajes, pero en las boleterías señalaron que no era política de la empresa hacer esta devolución. Un joven adujo haber gastado sus últimos 600 pesos en la tarjeta y que no tenía más dinero para irse en microbús a Viña del Mar, en consecuencia, solicitaba, pedía, humilde y fiero al mismo tiempo, pero con esa fiereza de quien siente impotencia por la situación imperante. No hubo caso. No hubo devolución de dinero. Muchos optaron por caminar desesperados por la Avenida Errázuriz, nerviosos, sabiendo que llegarían tarde a sus trabajos. ¿Pero quién da una miserable solución a estos problemas?. Nadie, aparentemente. Una funcionaria (varias) dio a conocer que allí existe la ley del “sálvese como pueda” , que ellas no están facultadas para dar solución a ningún problema, y que más bien viven pensando en la llegada de fin de mes, tensas, dudando si seguirán con pega o serán despedidas. ¿Se puede trabajar así?. Es que así nos tienen, así nos han tenido por muchas décadas y ahora, entre la desesperación imperante, la gente no ha tenido más opción que salir a las calles a protestar.
Son miles y miles de personas que usan trenes de Merval. Es mucho el dinero que se recauda, pero no hay políticas básicas para dar solución a los problemas señalados. Ni siquiera hay que escarbar para darse cuenta que algunos pocos ejecutivos deben ganar sueldos millonarios y el grueso del personal de servicios sólo rescatan miserables salarios. Hay que hacer notar que la población de distintas ciudades al interior y fuera de Valparaíso, usan estos servicios para llegar más rápido a sus trabajos. Al final salen perdiendo. Los problemas son vastos y de índoles distintas: los trenes se paran cuando hay protestas, cuando hay mal tiempo, lluvias, marejadas, cuando alguien se accidenta en las vías. Siempre habrá un motivo. En otras palabras, el usuario en cualquier momento puede quedar como hoy, desconcertado, sin saber hacia dónde ir. Unido a esto, unido a la incertidumbre de los trabajadores del metro Valparaíso, quienes reciben las bofetadas de reclamos sin tener arte ni parte, está el tema de la suciedad de los vagones. Es decir, aquí se nota una desorganización, no hay inteligencia para crear una eficiente labor de cuadrillas. Basta sólo mirar la cara a los trabajadores de pasillos para darnos cuenta que laboran sin euforia. ¿Pero cómo puede alguien trabajar con euforia bajo estas condiciones?.
¿Qué ha pasado con este país de mierda?, se preguntan muchos por la calle. Y la respuesta es simple: “Nos han tenido por largo tiempo en una cárcel de incertidumbre, en una cárcel donde todo es temor, donde nadie tiene opciones de ganar un pleito, donde todo fue diseñado para la explotación sanguinaria. Y esto tiene a la población con los ojos muy abiertos”. (Carlos Amador Marchant)


*escrito en miércoles 26 de octubre de 2016*

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