domingo, 25 de junio de 2017

LAS PREGUNTAS





Escribe Carlos Amador Marchant


A diario preguntan por qué salí de las contiendas terrenales. Se refieren, imagino, a eso de desplazarme por las calles, a eso de entregar opiniones diversas acerca de política, arte, entorno social y sus problemas asfixiantes. Entiendo se refieren a andar por bares, cafetines, ferias de libros, sitios de exposiciones, lanzamientos de libros, entrar a radios, diarios, pretender ser entrevistado o buscar alguna entrevista como en tiempos juveniles. A menudo, incluso, se me vincula con desamparos, con los derrotados del sistema, los que nada quieren con nadie, los amargados y repudiados por el mundo. En fin. Son suposiciones. Me encanta, en todo caso, que la gente suponga.
Nada de esto tiene que ver con la edad que el ser humano alcanza para entrar a retiro voluntario o involuntario de entorno. Muy por el contrario: “siento más juventud a medida que envejezco”. Esta contradicción de vida me lleva a afirmar, además que: “desde joven sentí vejez con persistencia”.
Respecto a contiendas, hay aquí expresiones que pueden ser analizadas: “ciertos seres humanos (me incluyo) terminan aburriéndose de la sociedad donde conviven. La voracidad desmedida, la idea de pretender ser dueños del mundo sin ser dueños de nada, la búsqueda insaciable de poder a costa de todo, incluso de matar; la ira y envidia persistentes, el flagelo incesante por sobrevivir entre ramas a punto de quebrarse, el buscar puertas de salvamentos sin encontrar ninguna.”
Estas fecundas y negras acciones humanas se ahumaron desde milenios. Y es aquí donde corresponde revisar minuciosamente la historia.
Me pregunté hace bastante tiempo: ¿qué es la historia o qué sitio ocuparía si no es leída por nadie? ¿Para qué sirve ésta y es posible vivir sin ella?. Frente a este escenario revisar civilizaciones antiguas se nos hace interesante. Pero: ¿para qué?. ¿Sirve para mejorar comportamientos en el mundo contemporáneo?. Frente a esta última pregunta me quedo con ciertas dudas.
Sin embargo, cuando pareciera que todo se transforma en caos, veo morir a un hombre común, de aquéllos que vivieron con la simplicidad de la tierra y leyes imperantes. Veo y siento cantar, en la calle, a sus deudos. Observo flores y globos negros. Son feriantes. Lloran muchas mujeres.
La escena de la muerte, la escena del féretro en la calle, simplemente detiene todo, pero al mismo tiempo todo sigue su curso. Los conflictos políticos, las demandas sociales, lo que aparece a diario en informativos formato papel, en radios, en internet, se detiene. Sólo queda la escena del féretro.
Hay cantantes en la calle que cantan y cantan. Hay guitarras en la calle que suenan y esas melodías parecen venir envasadas y son de la calle.
En revistas con fotos de impresionantes colores, estas revistas que veo ahora y me apasionan, observamos al imperio Inca con sus terrazas en montañas. Y sentimos el lamento de los incas. Y sentimos la llegada española, a esas tierras, en el siglo dieciséis. Y vemos en estas páginas la soledad en paredes de Machu-Pichu, la niebla espesa en el poblado. Y sentimos el lamento completo de Tahuantinsuyo. Entonces veo caminar por el empedrado, por los caminos interminables de los incas voces que se pierden en el firmamento. Las voces caminan. Los pasos hablan.
Entonces escucho que a menudo preguntan sobre mi salida de contiendas. Se refieren, imagino, a esas caminatas nocturnas que no hago. A la voz que no propago y, seguramente, al antifaz demencial de antaño, usado para arreglar el mundo. Tal vez esta sea la respuesta. Sin embargo, hay gatos que me acompañan entre la lluvia de este invierno. Son felinos que rasguñan paredes. Y yo los dejo, para que algo quede de esta indeleble existencia, de esta montaña que habla en las mañanas, como simple fantasma.


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COMENTARIOS SELECTOS SOBRE MATERIAL DEL BLOG


Sobre Alicia Galaz Vivar y Oiver Welden:

"En su artículo de revista Trilce, Carlos Amador Marchant recuerda haberlos despedido el día de su partida. Escribe que si Alicia se hubiera quedado en Chile habría sido testigo incrédulo de la destrucción de toda iniciativa creativa".

Carlos Amador Marchant escribe blogs impresionantes.

Robert Cowser,

Profesor Emérito, Universidad de Tenesí (Estados Unidos).




Noviembre-Diciembre 2014.-





Carlos Amador Marchant es uno de los más importantes poetas de su generación. Su poesía refleja un tiempo histórico con hablantes desesperados que buscan una salida en diversos tipos de túneles, los del alma y aquellos que la historia tiene oculta en sus bibliotecas ancestrales, en lo más profundo de la memoria de nuestro pueblo.

Aristóteles España
Octubre de 2008
(sobre el libro "Hijo de Sastre")


Sobre ballenas y un libro:
"Estimado amigo Carlos Amador Marchant: agradezco emocionado la mención que haces de mi novela en tu bella y emocionante crónica. Un fuerte abrazo desde España".

Luis Sepúlveda (escritor)
24 de julio de 2010 15:03

Sobre ballenas y un libro: "Estimado Carlos: Gracias una vez más, por cierto, tu blog es uno de los pocos que merecen llamarse literarios. Es sencillamente muy bueno y tus crónicas son estupendas. ¿Las tienes reunidas en un libro de crónicas? Es un género que se pierde con el tiempo. Un fuerte abrazo desde Gijón, Asturias".

Luis Sepúlveda (escritor)
26-07-2010

Crónica "Dame de beber con tus zapatos". Luis Sepúlveda (escritor) dijo... Querido amigo, como siempre disfruto y me maravillo con tus crónicas. ¿Para cuando un libro? un abrazoLucho
(Gijón-España) 10 de julio de 2011 15:25

Sobre Ballenas y un libro: Fuertes imágenes de una historia y una matanza, y de un lugar, que sobrecogen. Con pocos elementos, pero muy contundentes, logras transmitir una sensación de horror y asco que no se olvidan. He estado en Quintay varias veces, y sé lo que se siente al recorrer las ruinas de la factoría; mientras uno se imagina los cientos de ballenas muertas infladas, flotando en la ensenada, en espera del momento de su descuartizamiento, antes de ser hervidas en calderos gigantescos e infernales, para extraer el aceite y el ámbar, tan apetecidos por la industria cosmética en el siglo XX , así como lo fue (el aceite) para el alumbrado callejero en el siglo XIX... Crónica muy bien lograda. Un abrazo.

Camilo Taufic
Santiago de Chile. 27-07-2010

Sobre "Los caballos y otros animales junto al hombre": Tus asnos, caballos, burros y vacas son otra cosa, por cierto, tan cercanos al hombre, tan del hombre. Te adjunto una vieja fotografía de dos palominos que tomé en las montañas de Apalachia, en Carolina del Norte, allá por el año 1983. Encuentro interesante y muy amena la manera en que hilvanas tus textos, siempre uniendo al tema alguna faceta literaria o cultural (en este caso, Delia del Carril, Virginia Vidal, Nemesio Antúnez, Santos Chavez). Hace tiempo te dije que no desistieras de tus crónicas, que van a quedar, y mis palabras fueron corroboradas recientemente por Lucho Sepúlveda cuando él te escribió a propósito de tu artículo Sobre ballenas y un libro: "Estimado Carlos: (...) Tu blog es uno de los pocos que merecen llamarse literarios. Es sencillamente muy bueno y tus crónicas son estupendas. ¿Las tienes reunida en un libro de crónicas? Es un género que se pierde con el tiempo. Un fuerte abrazo desde Gijón, Asturias. Lucho". Y eso digo yo también, que tus crónicas son estupendas. Te escribe desde Benalmádena, Málaga:

Oliver Welden (poeta)
21 de agosto de 2010


Sobre "El corcoveo de los apellidos..." ¡Notable, muy bueno! Escribir sobre la configuración de su nombre, con esa transparencia en el decir es algo que se agradece, precisamente en un pequeño universo donde lo que más pareciera importar es "el nombre". Además, esas referencias a los escritores nortinos siempre son bienvenidas, pareciera que no siempre ellas abundan en la crónica y crítica nacional.

Ernesto Guajardo
(Valparaíso-15 noviembre-2010)

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En torno a "La sombra de Adolfo Couve sobre Cartagena"

Gracias Carlos por el envío. Gesto muy noble recordarlo y dirigirnos a él, con su obra y vida... Adolfo no recibía el Amor, de cualquier manera hubiese sido feliz, era bello por dentro y por fuera... Su muerte me hirió mucho.

Saludos
Alicia Dauvin del Solar
(abril-9 de 2016)

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