sábado, 24 de marzo de 2018

AQUELLOS SILENCIOS






Escribe: Carlos Amador Marchant

Te levantas un día con sol fuerte y palpas silencios y no tienes en mente ninguna escritura.”.
El abandono golpeó a la puerta un día, y frente a tal situación, no hubo otra opción que revisar espacios, la vegetación cercana, el perro mirando con rostro de perro.
Entre los arbustos muchas hormigas subiendo ramajes. En las rejas, frente al vecino a quien ni siquiera conozco por su nombre, observo lagartijas corretear. Tengo la impresión que han proliferado.
Entonces ocurre que, cuando no tienes en mente ninguna escritura, comienzas a ver lo que ayer, anteayer, dejaste de observar. Esta escena es muy parecida a cuando el fumador deja de fumar y empieza, de inmediato, a percibir olores, aromas, que por largos años había abandonado.
Los ojos te conducen a ubicar libros que dejaste y duermen tras estanterías: Couve, Vargas Llosa, Ramón Ribeyro, Hesse, Camus; con hojas tristemente dobladas en las páginas 8 al 20. Pero al mismo tiempo te llama el patio de casa, los arbustos que han crecido más allá de los techos, las hormigas, las telarañas acuñadas a los maderos. Y de repente, sin que nadie guíe, te hallas frente a una silla que quisiste arreglar hace meses y que abandonaste justo en el instante que corrías al computador, a culminar aquella endiablada novela que debió ser terminada hace dos años.
En este escenario pleno de contradicciones, que tiene que ver con estados de ánimo, lo único que logras es enmarañar días tras ávidas tentaciones por abandonar un buque. Pero alguien dijo que la vida hay que culminarla por mandato del avatar. Entonces rasguñas tu mente, tus pestañas, voz, con el fin de ordenar el pasatiempo.
Y llamas por teléfono a tu hermano mayor e inicias un diálogo coloquial típico de quienes han pasado el medio siglo. Entonces personajes que habías dado por muertos reaparecen. Nombres que ingresaron a la papelera de reciclaje hacen su guiño otra vez. Seres del año del cuete hablan, gesticulan, caminan de nuevo por calles y avenidas lejanas Y los diálogos son tan reales que terminas saboreando algo así como cine antiguo en sofisticada sala.
Por vez primera logras entender que este abandono que golpeó la puerta no ha sido más que la mente potenciada por el infinito. Repasas escritos antiguos, y cortas arbustos abandonados. Recoges los libros apetecidos. Y finalmente, entiendes que no estás muerto, que los trenes, buses, goletas, meten bulla como todos los días.


sábado, 24 de marzo de 2018














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MI FRASE

"El mundo que hicimos, el mundo que queda por hacer, no tienen el mismo valor o significado. Se hilvanan distintos ojos. Pero la vida es una sola, conocida o no, y la acción de amarnos con chip reales, tendrá que ser prioridad de los nuevos tiempos."

Carlos Amador Marchant.-

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